18 años sin mi Papá, 3 lecciones de vida

Escribir siempre ha sido una de mis grandes pasiones, misma que he dejado de lado últimamente por el trabajo y enfocarme quizás en otras cosas, de pequeño soñaba con tener una pagina donde escribir sobre moda y toda la onda así muy a lo Carrie en Sex and the City, y de ahí nace la creación de este blog el año pasado, para retomarlo; quería tener un tema especial, algo que conectara con la gente y le mostrara otra cara de mi (No tan solo de las tendencias vive el hombre) así que decidí hacer este articulo contándoles un poco sobre mi último viaje…

“Como quizás algunos vieron en mi Instagram recientemente viaje a la ciudad de NYC, para darle una sorpresa a mi Papá luego de 18 años sin vernos”

 

 

Esta madrugada intentando lidiar el sueño me puse a pensar sobre lo que me enseñó volver a ver a quien desde que tengo uso de razón ha sido mi héroe, y hoy quiero compartir un poco de esto con ustedes:

 

1-Si es amor, es para siempre:

Señores, en 18 años fueron muchas las cosas que pasaron en mi vida y en la de mi padre ni se diga, sin embargo, esa tarde en que de forma sorpresiva llegue al Bronx nuestro primer abrazo fue exactamente igual al que nos dimos  la última vez que nos vimos un 25 de diciembre de hace ya más de una década; la misma intensidad, me atrevo a decir que casi las mismas lágrimas pero sobre todo el mismo A M O R, un sentimiento que normalmente asociamos con una pareja, pero que conocemos originalmente por quienes nos dan la vida, el tiempo transcurrido no pudo opacar la emoción de vernos a la cara y sentir el calor del otro en un abrazo que dio un nuevo comienzo a mi historia personal.

Aplica para todo;  hasta para ese sueño que aún no has podido alcanzar; si hay sentimientos reales de por medio, el tiempo no es más que una puerta que tarde o temprano tendrá que abrirse, aún cuando pasen 6, 13 o 20 años lo genuino se mantiene y la perseverancia juega un papel fundamental en este proceso. 

 

2-Si lo puedes soñar, lo puedes lograr:

Walt Disney lo dijo, escuche esa frase por primera vez cuando tenía 11 años y quería ser diseñador de modas, Luego mi papa me la repitió cuando le confesé que había dejado la universidad para dedicarme a estudiar moda a tiempo completo y hoy yo se las replico a ustedes, pero aunque esto de la moda es un sueño que ustedes bien conocen de mí, algo que solo los mas cercanos saben es que mi gran anhelo durante más de la mitad de mi vida siempre había sido ver a mi papá; hablar cara a cara y no tener que conformarnos con vernos por facetime, y si les digo algo; por muchos motivos veía ese sueño más lejano que cualquiera de los muchos otros que tengo, sin embargo me arriesgué a soñarlo incluso me voy más lejos aún: esto fue parte de mi moodboard- tabla de deseos-metas de este año, en un abrir y cerrar de ojos lo que por años había querido se cumplió.

Esta experiencia me volvió a confirmar que “Con buena vibra y mucho esfuerzo todos los sueños son posibles” sin importar de la índole que sean; personales, laborales y en mi caso, incluso familiares.

Si quieres saber más sobre la tabla de deseos Pincha aquí

 

3-La tolerancia siempre será el inicio de la armonía:

Nunca he tenido miedo de mostrarme como soy, desde muy pequeño he tenido una personalidad bastante marcada, pero la noche antes de partir a NY desde Puerto Rico, di mil vueltas pensando cual sería mi look del otro día, no por una foto, ni por un Street style sino por una especie de “miedo” a la reacción que podía tener quien por años me había apoyado en todo el sentido de la palabra, si, él veía mi trabajo, mis fotos, me halagaba y me hacía sentir genial con sus comentarios, aun cuando eran jocosos como por ejemplo “ Hoy te pareces a Toño Rosario” pero por algún motivo imaginaba que un encuentro personal era más “meticuloso” al final, decidí hacer lo que siempre hago “Lo que me da la gana” y me vestí como me visto siempre, al llegar mis sorpresas fueron muchas, no tan solo su lenguaje verbal y no verbal fueron de aceptación hacia mi vestimenta sino a todo lo que había venido conmigo: Mi  forma de llevar el pelo, mi visión no tan positiva del deporte, mi pareja, mi rechazo al alcohol e incluso hasta mi nuevo belt bag, jaja.

Con esto no hice más que reflexionar que quizás lo que nos hace falta a todos es ser un poco más tolerante con los demás y con todo lo que ellos traen, volver el amor un lenguaje universal más allá de una palabra y saborear el inigualable maridaje de la armonía con la felicidad.

 

A pesar de que regularmente nos sentimos bastante “autosuficientes” de vez en cuando debemos dejarnos “caer la armadura” y reconocer que un abrazo de un ser querido, que una llamada de algún viejo amigo o un “Te quiero” de tu papá puede hacer una gran diferencia.

Buena vibra para ustedes,

Sin mas que decir se despide:

Eddy Gómez el estilista, pero antes de: Eddy Junior el hijo.

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